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Todas las mañanas nos van a dejar al bungalow un coco recién cosechado a cada uno. Primero nos tomamos su leche y durante el día nos vamos comiendo su carne sabrosa, nutritiva y perfumada.

Hoga la Isla color rosa


En el Hotel Hoga Cottages

  • Cabaña de paneles de bambú tejidos

Les sigo contando lo que obtenemos por los US$ 7.-, pesos chilenos $ 4.900.- en el Hotel HOGA COTTAGES de este maravilloso lugar.

La cabaña nueva hecha de paneles de bambú tejidos, con una amplia terraza y baño con agua fresca en un mandi muy limpio junto al bungalow.

Nuestras camas son limpias, están juntas, son un poco altas y tienen mosquitero sin roturas. No tenemos luz eléctrica. Tenemos una lamparita a parafina para iluminarnos en el cuarto cuando oscurece.

A la hora de la cena, comemos todos los pasajeros juntos y encienden una gran lámpara a parafina que cuelgan de la rama de árbol. El agua hervida caliente del termo, para prepararnos té y café la pedimos cada vez que se nos acaba. Lo mismo pasa con el té negro, el café y el azúcar rubia.

Tenemos 3 comidas diarias, el desayuno indonesio con pastelillos de coco o panqueques o pan, ciertas mañanas.

El almuerzo y la cena, pescado fresco, o langostas blancas, arroz y verduras al vapor. El postre es generalmente fruta que los viajeros llevamos a la señora de la cocina cuando llegamos a HOGA: piñas, papayas, naranjas o exquisitas manzanas Fuji traidas desde China.

Juanita y Stan en Hoga la isla color de rosa
Juanita y Stan en Hoga la isla color de rosa

Todas las mañanas nos van a dejar al bungalow un coco recién cosechado a cada uno. Primero nos tomamos su leche y durante el día nos vamos comiendo su carne sabrosa, nutritiva y perfumada.

También tenemos la posibilidad de ir gratis, en la lancha de buceo del hotel a "snorkling" mar adentro.

Después de muchas averiguaciones, Stan y Luca llegaron a la conclusión que este era el hotel más conveniente de HOGA. Bendito sea Dios !

Luca, mi angel, como lo llamo, porque siempre estaba listo para ayudarme en algo difícil para mi, se quedó con nosotros 10 días y Stan me acompañó 15 días y se fue a esperarme a MACASAR, donde estaría preparando su viaje a un lugar de buceo en Kalimantán.

Dos o tres días llevábamos en esta Isla color de Rosa, cuando una noche me caí durmiendo de mi cama alta. Estaba muy oscuro, sentí un dolor muy grande en mi ceja izquierda. Me toqué con la mano. Estaba sangrando. Stan hizo luz con la lamparita a parafina y con la linterna. Tenía un corte que sangraba.

Stan fue dócil y siguió paso a paso esa noche las instrucciones de cómo limpiar bien y curar mi corte. Sus primeros auxilios tuvieron éxito: no se infectó la herida.

A la mañana siguiente, Karen la enfermera de la Operación Wallace me curó el corte con una especie de scotch con antibiótico que hizo cicatrizar maravillosamente bien la herida. No siendo necesario cocerla.

Juanita


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