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Estuvimos en Hoga; En muy pocos mapas aparece esta islita del Archipiélago de Kukangbesi, al S.E. de Sulawesi o Islas Célebes. Fue una experiencia maravillosa y enriquecedora; el vivir ahí más de un mes. Estando libre de toda contaminación.

HOGA, la pequeña


Pequeña Isla del Archipiélago de Kukangbesi

  • Al S.E. de Sulawesi o Islas Célebes

Estuvimos en HOGA; En muy pocos mapas aparece esta islita. Fue una experiencia maravillosa y enriquecedora; el vivir ahí más de un mes.

Estando libre de toda contaminación. HOGA está rodeada de playas de arena blanca sembradas de conchitas hermosísimas. De nautilius, por ejemplo; molusco que apareció en este planeta hacen 40 millones de años atrás. Algo difícil de imaginar.

HOGA, no tiene caminos, ni luz eléctrica, ni generadores, ni mezquita, ni centro de salud, ni teléfono, ni correo... En las noches escuchábamos los cantos y gritos de aves insomnes. Del crujir de las hojas secas bajo el peso de los lagartos monitores, (que alcanzan hasta 3 metros) que cazan mosquitos antes de dormir.

Juanita Colomer - Atardecer en Hoga
Juanita Colomer - Atardecer en Hoga

De las ramas de palma secas que caen debido a la brisa. Los chillidos de insectos. Pareciera que todos ellos cuidaran tu reposo. Dormir en HOGA es muy placentero.

Su gente parece tranquila, sonriente y amable. Los niños de ojazos negros, tratan de aprender inglés y de enseñarte indonesio. Ellos no tiene juguetes.

Las niñitas no juegan con muñecas; no tienen. La escuelita es nueva, hecha en parte por donaciones del Gobierno Holandés.

Como en HOGA hace mucho calor, los niños durante los recreos nadan en el mar.

Juanita Colomer - Yuri arregla el bungalow
Juanita Colomer - Yuri arregla el bungalow

Hay un escarabajo - Coconut Crab - y un ave llamada - maleo, del porte y apariencia de una gallina que son originales de esta isla.

Los corales del mar de HOGA tienen fama por su belleza. Sus peces por sus brillantes colores y el agar-agar atraen a los visitantes.

La isla vecina, KALEDUPA, está a 20 min. en bote, ya muy contaminada por el ruido de las motos. El mercado, es el centro de encuentro. La fruta es escasa. Han cortado los papayos y bananeros, sin reemplazarlos, y en el lugar han construido casas y caminos.

En HOGA, cada 2 o 3 días comíamos langostas de arena que son delgadas.. Estas no se ponen rojas al verterles agua caliente. Son exquisitas.

En un extremo de HOGA ,la Operación Wallace, de los ingleses, arrienda un terreno, trae científicos internacionales que enseñan a estudiantes universitarios, en su mayoría ingleses, a bucear y conocer los tesoros del fondo del mar que aún quedan en el planeta-tierra.

Aves pequeñas y grandes, de vistosos plumajes, vienen a comer pequeños moluscos pececillos aprovechando la marea baja. Las puestas de sol en HOGA son de increible belleza y colorido.

La vuelta fue a bordo de un barco de madera indonesio, el KM ADURI 01. Venía sola . Stan me esperaba en Makassar, capital de Sulawesi.

La segunda nave que tomé, partió con más de una hora de atraso. Iba llena, eran todos indonesios menos yo. Nos fuimos sentados en esteras en la cubierta. No podía moverme porque me quitaban el puesto...

Apenas partió en barco, cual no sería mi alegría, ver subir por la escalera a Mr.Ben, de la Operación Wallace, un hombre de gran corazón, con dos señores de la Agencia de Viajes vecina al hotel donde parábamos con Stan en Makassar.

Ya llevamos casi 7 horas navegando. Vamos bien. Hace calor, pero el mar es- tá calmo. Mr. Ben dice que está calmo y que habrán 2 semanas sin viento y con poco oleaje, porque ya pasó la luna llena.

Volviendo a HOGA, le deseamos como muchos otros viajeros a la isla, que siga siendo tan difícil llegar a ella, tan caro hospedarse en ella, para que siga limpia y desconocida.

Juanita

Desde Makassar


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